Una patrulla de la Guardia Civil se present� en casa del sospechoso tras ser requerida por su ex mujer, quien cont� a los agentes que hab�a recibido una llamada de su hija, que dec�a estar retenida contra su voluntad en casa del acusado.
Cuando los guardias llegaron a casa del sospechoso, en Cabana, la hija les entreg� m�s de 200 cartuchos y detonadores, adem�s de informarles de que su padre ten�a en casa varias armas.
El tribunal indica en la sentencia que, al verse acorralado "ante la inminencia de un registro", el hombre les estreg� tres escopetas de caza, dos rev�lveres, una pistola y un pistolete. Seg�n pudieron comprobar los agentes que se encargaron de investigar el caso, el acusado ten�a licencia para las tres primeras armas, pero no para el resto, que introdujo en Espa�a de forma ilegal procedentes de Suiza.
El tribunal considera cierto que el sospechoso exhibi� las armas de una manera amenazante a miembros de su familia, pero entiende que no hay pruebas de que la hija del acusado estuviese en la vivienda contra su voluntad y que el padre la retuviese. La sala le absuelve del delito de detenci�n ilegal que le hab�a imputado la acusaci�n particular, y por el que ped�a que fuese condenado a cuatro a�os de c�rcel.
En el juicio, la hija del denunciado declar� que su padre la hab�a amenazado con matarla si se marchaba despu�s de que ella le dijese que iba a dejar el domicilio familiar porque estaba "harta de penurias". La versi�n que mantuvo en la vista oral no es la misma que dio en fase de instrucci�n, donde lleg� a mencionar la existencia de abusos sexuales.
Ante la falta de concreci�n de sus denuncias y el cambio en el contenido de las mismas, el tribunal entiende que el hombre no puede ser condenado por un delito de detenci�n ilegal. Como no tiene antecedentes y la pena no supera los dos a�os de c�rcel, el acusado puede pedir la suspensi�n de la misma. |